Jose Luis Gamallo #Eterno aprendiz, imbuido del espíritu "LifeLong Learning". Enganchado a la transformación digital, a la innovación y a las metodologías ágiles. Lector empedernido. Fanático de los deportes del motor.#

Mundo Digital… ¿Seguro?

(2 min lectura)

Siento pequeñas punzadas en el corazón. Nos os preocupéis, de momento no es nada físico. Es algo que me ronda la cabeza últimamente cada vez que leo y leo sobre el mundo digital que nos espera, de la transformación tecnológica que vamos a tener el privilegio de vivir, de  disfrutar y en algunos casos hasta de colaborar en su implantación.

Todos sabéis que soy un “fanático” de la tecnología, que me encantan los retos nuevos, que me meto en todos los charcos tecnológicos que puedo y que siempre me gusta estar en primera fila para ver qué pasa y todo lo que nos espera.

Pero después de leer el post de un compañero y de en un primer momento sentirme feliz al poder compartir tanto con personas tan jóvenes (lo considero un privilegio), pues eso, que después de un rato de reflexión comenzaron las pequeñas palpitaciones.

Como padre de dos jóvenes nativos digitales al igual que Cristina (con poco más de un año eran capaces de encender el PC, insertar el CD de su juego educativo favorito y manejar el ratón mejor que yo) compruebo día a día el grado de influencia de la tecnología en sus vidas y últimamente este hecho me ha comenzado a inquietar en alguna medida.

No voy a recurrir a los manidos tópicos como el de las sufridas mesas durante cualquier comida,  sea esta donde sea, llenas de personas con algún tipo de relación afectiva en la que prácticamente se interactúa vía Smartphone con el de enfrente, o a la problemática que pueden llegar a crear los hábitos de vida digitalmente regidos, pero aunque sigo pensando que los beneficios son muchísimo mayores que los inconvenientes, si es cierto que debemos tener presente lo que pretendemos conseguir con la transformación tecnológica, que no es otra cosa que tener un mundo “mejor”, más “sencillo”, más “accesible”, …

Quizá influyó en este estado de ánimo un poco crítico frente a lo queremos conseguir con la tecnología, una presentación sobre equipos y software de “realidad aumentada” justo después de mantener una conversación con  “el jefe” comentando lo impactante que había sido probar el wearable de imagen en 3D que traía su nuevo móvil (él siempre tan prudente y escéptico frente a estos temas). Y resulta que me pasó algo parecido. En la presentación que vi el verde de la hierba era más verde, el azul del cielo era de un azul más profundo e impresionante, las aves definidas con una calidad en la que hasta se podían ver las raíces de sus plumas. Era todo tan impactante, intenso, como muy pocas veces he sido capaz de percibir que me entró miedo. Contra esto, ¿qué realidad puede competir?

Puede ser una posición un poco extrema, a lo mejor son muchas películas de ciencia ficción consumidas o el pesimismo general que este país destila últimamente y que se ha impuesto unos instantes a mi optimismo natural. Pero por si acaso, cada Agosto,  desde hace muchos años y estemos donde estemos, con mi familia subimos a la montaña de noche (este año en la playa) para tumbarnos en la fresca hierba (o arena) con el sonido del campo (o del mar) arrullándonos y miramos al cielo para ver la lluvia de las Perseidas y su “ohhhhh”, para ver el titilar de las estrellas, para contemplar el majestuoso movimiento de la luna, para dejarnos llevar por la tranquilidad que reflejan los astros y su noche, para vernos por dentro además de ver hacia afuera.

¡Tendríais que ver sus caras de felicidad y serenidad a la vuelta! Se ha convertido en una tradición, entre otras, que les hace tener siempre una perspectiva más real ante la tecnología y lo humano que debe rodearla.

Aun hoy, sigo pensando que unas cañas bien tiradas y una buena conversación cara a cara con personas que comparten algo no es un mal plan ¿verdad?

La reflexión final:

“Vamos a por la transformación digital …  pero no nos olvidemos nunca de humanizarla”…  por si acaso.

Jose Luis Gamallo
Jose Luis Gamallo #Eterno aprendiz, imbuido del espíritu "LifeLong Learning". Enganchado a la transformación digital, a la innovación y a las metodologías ágiles. Lector empedernido. Fanático de los deportes del motor.#

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